Esta obra trata de regresar a los principios fundamentales de la escritura sinfónica instrumental, con una dificultad técnica de nivel fácil-medio. Además, la obra pretende escapar de los abundantes clichés presentes en este tipo de repertorio bandístico, con una escritura formal clásica y un desarrollo cíclico del mismo material temático durante los 4 movimientos en formato reducido, adecuado al nivel en cuestión. Estos cuatro movimientos están formalmente construidos según el canon sinfónico: I: Forma Sonata, II: Forma ternaria ABA, III: Forma Rondó (Scherzando), IV: Forma Sonata. Aunque armónicamente la obra se encuadra en un lenguaje tonal, éste se ve enriquecido por el uso de la escala “Húngara Mayor” (C-D#-E-F#-G-A-Bb), alejándose ligeramente de la clásica sonoridad modal mayor-menor. Por ultimo, lejos de buscar un lenguaje efectista, el desarrollo motívico y el contrapunto juegan un papel imprescindible durante los aproximadamente 10 minutos de duración de la obra.