Esta fantasía está concebida en forma ternaria con una introducción, donde encontramos todo el material motívico en los dos primeros compases. Escrita en un lenguaje modal, son evidentes las influencias de obras relevantes para clarinete solo de Rosza, Messiaen o Bettinelli. Esta pieza también fue compuesta como herramienta pedagógica, ya que incluyo varias técnicas extendidas como el frullato, sonidos multifónicos o cuartos de tono, pero de la manera más sencilla posible. Por lo tanto, junto con el entorno modal-tonal, esta obra es perfecta para introducir a los jóvenes intérpretes a estas nuevas técnicas. La obra está dedicada al gran clarinetista y maestro Francisco Alegre Torrijos.