Esta sinfonía bebe de diversas fuentes. La primera es la figura de Ramón Llull, que sirve de punto de partida de la composición. Más que describir su vida y obra, he tomado algunos fragmentos de éstas para intentar plasmar una impresión sonora: su vida de juventud (I. Primeros años: de la corte al misticismo), la llamada divina (II. Las visiones y la cueva) o las múltiples peregrinaciones y su afán por convertir a los que no abrazaban la fe cristiana (III. Peregrinaciones y conversiones). Musicalmente la obra se estructura alrededor de varios motivos. El primero con cierto carácter oriental (fruto de la gran relación con el mundo arábigo de Llull): También aparecen dos motivos derivados de la famosa canción presente en el Cancionero de Palacio, titulada “Las tres morillas”: Más allá de la proximidad cronológica, lo que me interesaba de esta canción es su paralelismo evolutivo con el contexto sociológico que vivió Ramón Llull, una mezcla de cultura árabe y judeo-cristiana. Existen tres versiones de esta obra (Op. 27A, B, C), durando 26', 24' y 21' respectivamente.